domingo, 9 de octubre de 2016

Los tagliatelle a la amatriciana de Jaime Oliver.

Hoy traigo una pasta más contundente que la última vez, esta no sirve como acompañamiento, sino de  plato único y la receta  es  de uno de mis cocineros favoritos Jaime Oliver.
La salsa amatriciana ( sugo all'amatriciana en italiano)  es muy apreciada por los actuales romanos que la adoptaron de los pastores amatricianos que que durante el periodo estival se trasladaban a Roma para vender sus productos lácteos ( especialmente los quesos) y carnes ovinas y porcinas.
Antes de llamarse amatriciana se llamaba gricia, este nombre deriva de una aldea a pocos kilómetros de Amatrice que se llama Grisciano.
La salsa gricia se preparaba con guanchale ( papada de cerdo),guindilla y aceite de oliva sin tomate, porque el tomate fue conocido por los amatricianos al con los habitantes de Roma que lo habían adoptado de los napolitanos y estos a su vez de los españoles, que lo trajeron de Europa desde el Nuevo Mundo, es por eso que el añadirle tomate como uno de sus elementos principales la salsa gricia se convirtiera en amatriciana.
Esta salsa en su versión más rigurosa solo puede tomarse con spaguetti, pero yo la traigo con tagliatelle que personalmente es una pasta que me gusta más.

Ingredientes:
  •  400 gr de tagliatelle.
  •  150 gr de guanchale ( papada de cerdo) o en su defecto panceta.
  •  4 tomates maduros,
  •  1/2 cebolla pequeña.
  •  Una guindilla pequeña ( sino cayena).
  • 1/4 taza de aceite de oliva.
  •  Queso pecorino romano rallado ( en su defecto parmesano).
Preparación;
  • En una cazuela con agua y sal ponemos a cocer la pasta el tiempo que diga el fabricante ( en mi caso ocho minutos), escurrimos y reservamos.
  • Mientras se cuece la pasta elaboramos la salsa: cortamos el guanchale o la panceta en dados y lo ponemos a freír en aceite hasta que este ligeramente dorado, retiramos y reservamos.
  • En el mismo aceite pochamos la cebolla finamente picada y la guindilla, una vez han tomado un poco de color añadimos los tomates, pelados, despepitados y cortados en trozos, cocinamos cinco o seis minutos revolviendo con frecuencia.
  • Pasado ese tiempo añadimos el guanchale  que habíamos reservado y revolvemos durante un minuto, a continuación incorporamos la pasta y mezclamos bien.
  • Agregamos el queso y servimos caliente.

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